La
ampliación de la Línea 1 del Metro de Santo Domingo, presentada como una solución histórica para Villa Mella, comienza a
convertirse en una fuente de frustración para residentes que denuncian
retrasos, trabajos intermitentes y un creciente caos vial en la zona.

Habitantes de Santo Domingo Norte aseguran que el ritmo de construcción cayó
drásticamente en los últimos meses y ponen en duda que la obra pueda
entregarse en febrero de 2027, como proyectan las autoridades.
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El proyecto arrancó oficialmente el 6 de marzo de 2024 con el primer picazo
encabezado por el presidente Luis Abinader en la estación Mamá Tingó, con el
objetivo de extender el servicio hacia Punta de Villa Mella y San Felipe.
Las críticas aumentan por el ritmo de construcción
Aunque ya fueron levantadas 37 columnas, comunitarios sostienen que los
avances visibles son insuficientes para el tiempo transcurrido desde el inicio
de la obra.
Manuel Antonio Morel afirmó que al comienzo los trabajos avanzaban con mayor
intensidad, pero ahora las labores se realizan de manera esporádica.
Señala
El Día
que el dirigente comunitario considera difícil que el cronograma oficial pueda
cumplirse si no se acelera la ejecución.
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El temor a una entrega incompleta del Metro
Otra de las preocupaciones en Villa Mella es la posibilidad de que el proyecto
sea inaugurado por etapas y no en su totalidad.
Miguel Antonio Medina advirtió que entregar solo el tramo hasta el liceo Ramón
Matías Mella podría prolongar todavía más la finalización completa de la
extensión.
Juan Antonio Suárez también cuestionó la gestión de las autoridades y afirmó
que el Metro representa una necesidad urgente para miles de residentes que
enfrentan diariamente problemas de movilidad.
La obra que prometía aliviar el transporte ahora genera presión
La ampliación de la Línea 1 fue presentada como una respuesta al crecimiento
poblacional y al colapso del transporte en Santo Domingo Norte. Sin embargo,
el desarrollo lento de los trabajos ya comienza a deteriorar la percepción de
parte de la comunidad.
Mientras avanzan las construcciones, residentes reclaman mayor rapidez y temen
que una ejecución fragmentada termine prolongando aún más los problemas de
tránsito y conectividad en Villa Mella.









