
La Villa Centroamericana se ha convertido en un punto de encuentro para los atletas de los 37 países participantes en los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, donde pueden descansar, vivir experiencias nuevas y conocer otras culturas, más allá de la competencia.
Desde Nicaragua, Melvin Javier valoró positivamente el ambiente que se vive en la Villa y la relación entre los atletas de las diferentes delegaciones. “Muy bien, está muy bonito, un buen ambiente, el clima cálido, pero muy bien. Todos muy amigables aquí, pasándola bien”, expresó.


Para Howard García, integrante de la selección de voleibol de Puerto Rico, la experiencia ha sido especialmente significativa, tanto por las condiciones del lugar como por la oportunidad de compartir con atletas de otras delegaciones. “Pues al momento todo ha sido de maravilla, de verdad, para nosotros. Nos ha encantado la experiencia, ha sido un sitio bien acogedor para nosotros. Es una experiencia, de verdad, que nos llevamos por el resto de nuestras vidas y estar con todos estos atletas, pues ha sido, de verdad, super beneficioso para nuestra historia, nuestro legado, para nuestras familias en el futuro”, afirmó.
El atleta puertorriqueño también resaltó el respaldo familiar y la acogida recibida en República Dominicana, al tiempo que destacó los vínculos entre ambos pueblos. “Sí, yo creo que siempre es una buena experiencia, yo creo que nosotros los dominicanos y los boricuas puertorriqueños tenemos una buena relación”, manifestó García.
Esa convivencia entre culturas también fue destacada por su compañero de selección Dennis Del Valle, quien resaltó la fraternidad que se genera entre los atletas de los distintos países durante su permanencia en la Villa. “No, bien, siempre se siente la fraternización entre todo el mundo, siempre esa vibra bonita de conocer, de compartir diferentes culturas, ha sido bastante buena la experiencia también”, sostuvo.
Los atletas cuentan, además, con espacios destinados al descanso, la recreación y la recuperación durante sus jornadas de concentración, entre ellos salones de convivencia, cine, sala de videojuegos, supermercado, gimnasio y comedor. Estas facilidades les permiten desconectarse luego de las competencias, compartir con sus compañeros y mantener sus rutinas mientras esperan sus próximos compromisos deportivos.
Desde Costa Rica, Andrés Pérez, integrante del equipo de polo acuático, explicó que compartir con sus compañeros es una de las formas que utilizan para despejar la mente después de una jornada exigente. “La verdad que ayuda mucho mantenernos unidos, siempre convivir, hacer juegos de mesa, vacilar, hablar, eso le ayuda mucho a uno a desestresarse y despejar la mente luego de un día cansado de juego, llevar sol, el viaje aquí al centro olímpico, pero siempre se ha mantenido una unión y eso ayuda mucho a que uno esté tranquilo y relajado”, expresó.


La alimentación y las condiciones para el descanso también han sido valoradas por la delegación costarricense. Connie Neil Cope, integrante del equipo femenino de rugby, destacó la importancia de contar con estas facilidades durante una competencia internacional. “Entonces nos ha ido bastante bien, hemos podido descansar bien, comer bien, que es muy importante. Normalmente no tenemos esas opciones en otros torneos. Entonces estamos muy felices y agradecidas y ganando lo máximo”, señaló.
Mientras, Laura Plazas, atleta colombiana de bowling, resaltó la variedad de espacios disponibles para los deportistas durante su concentración. “Bueno, la hemos pasado súper bien, acá están todas las comodidades, tenemos una cafetería, tenemos supermercado, tenemos un cinema, tenemos un espacio de juegos, entonces la verdad para estar acá toda una semana en concentración es muy grato, tenemos gente que nos está ayudando, voluntarios, todo eso está increíble”, afirmó.
Plazas también valoró la oferta gastronómica y la atención que reciben los atletas en el comedor de la Villa. “Pues está brutal, está muy rica la comida, está muy variada, hay de todo, tenemos muy buena atención, la gente es muy querida, hay suficiente espacio, no hemos estado apretados, siempre encontramos comida, así que está 10 de 10”, expresó.
Para los atletas, la Villa Centroamericana se ha convertido así en mucho más que un lugar de alojamiento: es un espacio para descansar, recuperarse, compartir con sus compañeros, conocer otras culturas y crear nuevas amistades, mientras viven una experiencia que trasciende las competencias y forma parte del espíritu de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.










