Mientras observaba un informe meteorológico mundial transmitido por Sky News
desde el hotel donde me hospedo en Ginebra, Suiza, hubo dos aspectos que
llamaron mi atención.

El primero fue el alarmante nivel de las temperaturas que se registran en
distintas partes del mundo, alcanzando hasta 40 y 43 grados Celsius. Una
muestra más de los efectos cada vez más visibles del cambio climático.
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El segundo detalle me sorprendió aún más, porque toca mi sangre patriótica.
Cuando el reporte se desplazó hacia América y específicamente hacia el Caribe,
aparecieron referencias a Puerto Rico y a Puerto Príncipe, capital de Haití.
Sin embargo, la República Dominicana no fue mencionada.
Puede parecer un detalle menor. Después de todo, se trataba de un reporte del
tiempo. Pero quienes observamos cómo se construye la percepción internacional
de los países sabemos que estas referencias también reflejan niveles de
visibilidad y posicionamiento.
La omisión resulta llamativa cuando se compara la realidad de ambos países.
Haití enfrenta una profunda crisis institucional y de seguridad que ha llevado
a muchos analistas a considerarlo un Estado fallido. La atención internacional
que recibe suele estar vinculada a sus problemas políticos, económicos y
sociales.
Por el contrario, la República Dominicana se ha consolidado como uno de los
principales destinos turísticos del Caribe, recibe millones de visitantes cada
año y mantiene una presencia creciente en la economía regional. Por eso surge
una pregunta legítima: ¿por qué en un reporte internacional sobre el Caribe
aparece Puerto Príncipe y no Santo Domingo?
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No se trata de competir con nadie ni de cuestionar una decisión editorial
específica. Se trata de reflexionar sobre nuestra presencia en los escenarios
informativos globales y sobre si estamos proyectando al mundo, con suficiente
fuerza, los avances y logros que hemos alcanzado como nación.
Tal vez haya una explicación técnica. Tal vez sea una simple casualidad. Pero
la interrogante queda planteada. Y, en ocasiones, las preguntas más simples
son las que invitan a las reflexiones más profundas.
Por Edwin de la Cruz









