El auge del pluriempleo en República Dominicana: ¿más oportunidades o salarios insuficientes?
Que cada vez más dominicanos tengan dos y hasta tres empleos es una realidad
que merece un análisis profundo. A simple vista, podría interpretarse como una
señal de una economía dinámica que genera oportunidades laborales. Sin
embargo, detrás de ese fenómeno existe una realidad más compleja: para miles
de trabajadores, el pluriempleo no responde a un proyecto de crecimiento
personal, sino a la necesidad de completar un ingreso que ya no alcanza para
cubrir el costo de vida.
Las estadísticas del mercado laboral muestran que la economía dominicana
continúa creando empleos y reduciendo gradualmente la informalidad. Durante el
primer trimestre de 2026, el país superó los 5.2 millones de personas
ocupadas, mientras el empleo formal continuó creciendo y la informalidad
descendió por debajo del 48 %, uno de los niveles más bajos registrados por la
Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo (ENCFT).
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Sin embargo, estos avances conviven con otra realidad: una gran parte de los
trabajadores percibe ingresos inferiores al costo de la canasta básica
familiar. Diversos análisis basados en estadísticas del Banco Central indican
que más del 80 % de los trabajadores gana menos de los aproximadamente
RD$49,000 que cuesta la canasta básica nacional, lo que obliga a muchas
familias a buscar fuentes adicionales de ingreso.
Cuando trabajar más se convierte en una necesidad
En economía, el pluriempleo puede tener dos explicaciones. La primera responde
al crecimiento económico. Una economía más diversificada genera nuevas
oportunidades de empleo, impulsa el emprendimiento y permite que profesionales
y técnicos complementen sus ingresos mediante consultorías, docencia, comercio
electrónico o plataformas digitales.
La segunda, y probablemente la más preocupante, surge cuando un empleo de
tiempo completo deja de ser suficiente para sostener el presupuesto familiar.
Hoy muchas familias enfrentan un incremento sostenido de gastos esenciales:
– alquileres de viviendas
– alimentos
– transporte
– energía eléctrica
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– salud
– educación
– telecomunicaciones
Cuando estos gastos crecen más rápido que los salarios reales, el trabajador
no reduce sus necesidades; aumenta sus horas de trabajo.
Un fenómeno que afecta la calidad de vida
Desde el punto de vista económico, trabajar más puede traducirse en mayores
ingresos. Pero desde la perspectiva social, el costo es elevado. El
pluriempleo prolonga las jornadas laborales, reduce el tiempo destinado al
descanso y la convivencia familiar, incrementa el estrés y deteriora la salud
física y mental.
Además, diversos estudios demuestran que jornadas excesivamente largas
terminan reduciendo la productividad y aumentando el riesgo de errores y
accidentes laborales.
Paradójicamente, trabajar más horas no siempre significa producir más.
La productividad sigue siendo el gran desafío
El verdadero camino para mejorar los ingresos no consiste en multiplicar
empleos, sino en aumentar la productividad del trabajo. Una economía más
productiva puede pagar mejores salarios sin perder competitividad. Para
lograrlo se requieren inversiones sostenidas en educación, innovación,
transformación digital, infraestructura, investigación y formación técnica. No
basta con crear empleos; es indispensable crear empleos de calidad.
El papel del Estado
El Estado tiene la responsabilidad de diseñar políticas públicas que permitan
que el crecimiento económico se traduzca en bienestar para las familias.
Algunas prioridades son:
– fortalecer el crecimiento de los salarios reales en función de la
productividad
– ampliar la oferta de viviendas asequibles para reducir la presión de los
alquileres
– mejorar el transporte público, disminuyendo el costo y el tiempo de
desplazamiento
– apoyar a las micro, pequeñas y medianas empresas para que generen empleos
formales y mejor remunerados
– ampliar la capacitación técnica y digital para elevar la productividad
laboral
– fortalecer la protección social de los trabajadores independientes y de
quienes laboran en plataformas digitales
Estas políticas no solo contribuirían a reducir el pluriempleo por necesidad,
sino también a elevar la competitividad de la economía dominicana.
Una reflexión final
El aumento del pluriempleo no debe analizarse únicamente como un indicador
positivo o negativo. Es, sobre todo, un reflejo de las tensiones entre el
crecimiento económico y la capacidad de los ingresos para sostener el costo de
vida. La República Dominicana ha demostrado una notable capacidad para generar
empleo y mantener estabilidad macroeconómica. El reto ahora consiste en que
ese crecimiento se traduzca en mejores salarios, mayor productividad y una
mejor calidad de vida para los trabajadores.
El desarrollo económico no debe medirse únicamente por el número de personas
ocupadas, sino por la capacidad de un empleo digno para garantizar bienestar.
Cuando un trabajador necesita dos o tres empleos para cubrir sus necesidades
esenciales, la discusión deja de ser sobre la cantidad de trabajo disponible y
pasa a ser sobre la calidad del ingreso que ese trabajo genera.
Ese es el desafío de la próxima etapa del desarrollo dominicano: lograr que el
crecimiento económico llegue con mayor fuerza al bolsillo de las familias y
que el pluriempleo sea una opción para progresar, no una obligación para
sobrevivir.
Por Edita Rodríguez, MGP










